jueves, 11 de junio de 2009

Moody`s lanza segunda advertencia

Las finanzas públicas de México tendrán un déficit de un punto porcentual superior al pronosticado por el Gobierno Federal a 3% del Producto Interno Bruto (PIB), principalmente por la caída de los ingresos no petroleros, estimó Moody`s Economy.com.

Un mayor desequilibrio en las finanzas públicas pone en riesgo la calificación de la deuda soberana del país y por tanto de su recuperación económica, han advertido analistas de agencias calificadoras.

Las estimaciones se basan en una caída de 5.5% de la economía mexicana, lo que provocaría una baja de 75,000 millones de pesos (mdp) en la recaudación tributaria, lo que representa 0.63% del PIB.

Adicionalmente, si el precio del petróleo promedia 55 dólares por barril (como actualmente se estima), en lugar de 70 dólares estimado en el presupuesto, entonces el país perdería alrededor de 7,300 millones de dólares (mdd), de los cuales cerca de 5,000 mdd serán por las coberturas contratadas, por lo que la caída en el precio del petróleo generaría una pérdida de ingresos de alrededor de 31,000 mdp.

Sin considerar un mayor recorte al presupuesto, tras el ajuste de 35,000 mdp, implicaría que el déficit público se incrementaría en 0.9% del PIB adicionalmente, es decir, pasaría de 1.8% originalmente estimado a 2.7% del PIB.

"A pesar de que las estimaciones obtenidas descartan un escenario de desastre fiscal y que consecuentemente hay poca razón para sostener que se dañaría la disciplina fiscal, ello no debería ser una excusa para seguir posponiendo una verdadera reforma fiscal", dijo en un reporte Alfredo Coutiño, analista de Moody's economy.com.

Así el gran inconveniente que presenta la política fiscal mexicana es que el presupuesto federal está sujeto a los vaivenes del ciclo económico año tras año.

Los comentarios de Coutiño se realizan con independencia de Moody`s Investor Services, la subsidiaria que califica la solvencia de México y que ha advertido que podría revisar el grado de inversión que tiene el país.

Otras calificadoras como Fitch y Standard and Poor's han modificado a negativa desde estable la perspectiva de la calificación de deuda soberana y advirtieron que una revisión dependerá de la capacidad del gobierno para mejorar sus ingresos fiscales.

Propuesta

Aunque el Gobierno optara por no recortar el gasto para contribuir a impulsar a al economía, las finanzas públicas de todas maneras quedarían sujetas a la volatilidad, ya que los ingresos tributarios dependen del crecimiento económico.

Para evitar que el presupuesto siga estando a merced de los vaivenes, Coutiño recomienda aislar la política fiscal del ciclo económico. Para ello se necesita finanzas públicas sujetas a una regla estructural.

El Gobierno entonces se puede comprometer a gastar de acuerdo a los ingresos fiscales generados por el crecimiento potencial de 3% -que es la tasa de crecimiento estructural o natural de la economía- independientemente del crecimiento que finalmente reporte el país.

Este mecanismo, dijo Coutiño, asegura que las épocas de bonanza automáticamente generan un superávit fiscal, ya que los ingresos excedentes generados por un crecimiento mayor al potencial se convierten en ahorro público. Por el contrario, cuando el crecimiento es menor al potencial, entonces el Gobierno tiene posibilidad de usar los ahorros acumulados en el pasado o bien incurrir en un déficit financiable.

La deuda estadounidense, próxima crisis

Normalmente Paul Krugman, el experto liberal y laureado por el Nóbel en economía, y Paul Ryan, congresista republicado conservador de Wisconsin tienen muy poco en común, excepto su nombre y una pasión desmedida por sus puntos de vista que defienden desde polos políticos opuestos, así que cuando los dos combatientes están de acuerdo en cuál es la amenaza fundamental de la economía estadounidense, los ciudadanos deberían prestar atención a esta alarma como algo real.

Lo que les preocupa a Krugman y a Ryan es el rápido aumento de la deuda federal - no tanto el aumento gigantesco de los estímulos hacia los próximos años- sino los enormes déficits estructurales que, bajo cualquier proyección, siguen acrecentando la carga hacia alturas catastróficas e insostenibles. "El panorama a largo plazo sigue siendo una preocupación", advirtió Krugman en su columna del New York Times. Krugman apoya fuertemente los planes de gastos del presidente Obama pero lamenta el déficit en impuestos para poder pagar dichos gastos.

Ryan critica a la administración por acumular nuevos gastos por encima de los ya enormes déficits: "esto no es un estímulo temporal sino un aumento de deuda seguido por una explosión aún más grande en gastos y deudas", dijo a Fortune, prediciendo el día en que los acreedores estadounidenses comenzarán a ver a la Secretaría del Tesoro como una apuesta riesgosa.

"Los mercados de bonos vendrán a perseguirnos como venganza; estamos jugando con fuego". Krugman está a favor de impuestos más altos, mientras que Ryan quiere frenar los gastos, pero lo que ahora es muy importante y peligroso es que la Amenaza de la Gran Deuda está alterando a puntos de vista tan diversos como el de Krugman y el de Ryan (y debería alterar a todos los estadounidenses).

La cuenta es ya demasiado grande como para que sólo los ricos puedan recuperarse. No suficientes de ellos. Estados Unidos tendrá que apoyarse en los ciudadanos que se encuentran bajo el umbral de ingresos de 250,000 dólares: enfermeras, electricistas, secretarias y obreros.

En una década, el promedio de los hogares que pagan impuestos tendrá el equivalente a 155,000 dólares en deuda federal, 90,000 dólares más que el año pasado. Lo que la administración de Obama no le está diciendo a los estadounidenses es que la única solución práctica es un aumento gigantesco en los impuestos dirigido principalmente a la clase media. La alternativa de realizar recortes importantes en los gastos no está entre los planes del presidente. Para que la deuda no destruya a la economía, Estados Unidos necesitaría recaudar un promedio de 11,000 dólares anuales por familia para 2019 (un aumento del 55%), como ingreso de impuestos federales.

"Los ingresos que se necesitan son demasiado altos como para recaudarlos a través de quienes ganan más", dijo Alan Auerbach, economista de la Universidad de California en Berkeley. "El gobierno tendrá que ir a donde está el dinero, es decir, a la clase media". La recaudación más probable es el impuesto sobre valor agregado al estilo europeo, lo cual aumentará el precio de todo, desde autos hasta comidas en restaurantes.

El aumento de la deuda será una carga para los estadounidenses no sólo en cuanto a impuestos más pesados sino en tasas de interés más altas y un crecimiento económico más lento. El 3 de junio, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, advirtió al Congreso que los grandes préstamos son parte de los factores que elevan las tasas.

Según Allan Meltzer, monetarista distinguido de Carneagie Mellon, la tendencia a penas comienza: "las tasas permanecerán bajas sólo si los inversionistas extranjeros siguen comprando nuestra deuda. Yo predigo tasas mucho más altas en los próximos años".

El riesgo de que Estados Unidos le siga a Gran Bretaña en la reducción de calificación de triple A en bonos, ha pasado de una teoría aislada a una posibilidad real, dada la septuplicación de los costos para asegurar la deuda de la Secretaría del Tesoro el año pasado.

Los préstamos grandes ya asustaron a los mercados de bonos; las tasas a diez años se han elevado de 2.2% a 3.7%. Un futuro aumento en las tasas podría agravar la situación, provocando un aumento de los costos de interés de la deuda y un aumento aún mayor de su tamaño.

Como Krugman y Ryan señalaron, el problema no radica tanto en las grandes brechas presupuestales de este año y el siguiente, aunque son impresionantes, sino en las políticas que permitirán que esta tendencia empeore en el futuro. A medida que bajen los gastos por estímulos y la economía se recupere, nuestro presupuesto aún excederá por mucho a nuestros ingresos.

En 2009 Estados Unidos tendrá un déficit de 1.8 billones de dólares en su PIB, según la Oficina de Presupuestos del Congreso, lo que duplica el récord de 6% en 1983, durante la administración de Ronald Reagan.

Ahora veamos hacia el 2019, el año final de las proyecciones presupuestales de la administración y de la Oficina de Presupuestos. Incluso en un panorama que asuma un crecimiento económico saludable, la Oficina de Presupuestos estima un déficit de 1.2 billones de dólares o del 5.7% del PIB para 2019.

"Estas cifras no son enormes para la caída económica, pero son sumamente altas en un período de empleos entero", dijo William Gale, economista de la Institución Brookings. La situación empeora, para el 2020 el costo de derechos, de seguro social y servicios médicos aumentará mientras los baby boomers se jubilan.

Esto no durará por siempre y no lo hará. Lo que hará que los estadounidenses se activen es el prospecto del colapso fiscal, el cual se aviva año con año. En 2008, los préstamos federales consolidaron el 41% del PIB, cifras similares al promedio de la posguerra. Para 2019, esta carga se duplicará a 82% según los cálculos de la Oficina de Presupuestos, a 17.3 billones de dólares, alcanzando el triple del nivel del año pasado. Para este momento, uno de cada seis dólares que gaste Estados Unidos se irá a los intereses, comparado con uno de cada doce del año pasado. La trayectoria de Estados Unidos apunta al escenario medieval de un mundo de dragones: después de 2019 la deuda aumentará sin un límite visible dado el crecimiento de los intereses y el costo de derechos, según las principales proyecciones.

La Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO por sus siglas en inglés) predice que si las políticas actuales continúan, los intereses absorberán el 30% de todos los ingresos para 2040 y los derechos consumirán el resto, dejando nada para la defensa nacional, educación o beneficios para los veteranos.

Para entender por qué un aumento masivo de los impuestos (probablemente el IVA) es el resultado más probable, es de suma importancia ver qué está provocando la brecha a largo plazo entre ingresos y gastos. Los gastos están incrementándose en forma de curva, mientras que los ingresos básicamente están fijos como una porción del PIB.

¿A qué se debe? Porque los futuros gastos corresponden sobre todo a los derechos, los cuales están programados a aumentar más rápido que el ingreso nacional, mientras que los ingresos dependen en gran parte de los impuestos personales, los cuales reciben un rendimiento que sube o baja con el PIB.

Bajo la administración de Bush, el país experimentó el preludio a la crisis antes que nosotros: los gastos aumentaron rápidamente mientras los ingresos permanecían fijos. Bush creó un nuevo derecho, el beneficio de medicamentos de Medicare (costo anual: 63,000 millones de dólares) y dejó que los gastos en programas nacionales desde educación hasta beneficios a los veteranos aumentaran solos. Tras siete años de guerras en Irak y Afganistán, 900,000 millones de dólares se han sumado al presupuesto. Con esto dicho, Bush aumentó los gastos del PIB de 18.5% a 21%, sentando las bases de una brecha presupuestal crónica mediante la acumulación de nuevos gastos sin pagar por ellos.

La tendencia de Bush continúa con Obama, pero en esta ocasión a toda velocidad. Es importante ver las proyecciones del presupuesto de Obama en dos fases: el período de crisis con gastos astronómicos en 2009 y 2010, y la fase normal, de 2011 a 2019. La mayoría de sus estímulos y de otros programas importantes están diseñados para darle una sacudida a la economía en 2009 y 2010 y después desaparecer o ser reemplazados por aumentos en los impuestos, o al menos ese es el plan. Después, la oleada de desembolsos vendrá de dos fuerzas que causarán estragos en el presupuesto de cualquier presidente: el incesante aumento de derechos y el alza de los intereses de las deudas.

Para aumentar el reto: el presupuesto de Obama viene con una lista de nuevos programas costosos, encabezada por un plan de reforma del servicio de salud y promete pagar por ellos sobre todo con impuestos más altos, pero si los ingresos extra no se materializan (y muchas de sus propuestas ahora parecen improbables) eso nos hace preguntarnos si abandonará algunas de sus prioridades más queridas o si las llevará a cabo sin un financiamiento completo, lo que acentuará la crisis. La respuesta podría determinar qué tan rápido Estados Unidos marcará el comienzo del IVA.

Si dividimos las proyecciones del presupuesto entre plausibles, imposibles y cuestionables, la plausible es optimista, pero es muy probable que los gastos en Fannie Mae, Freddie Mac y en el TARP (Programa de Alivio para Activos en Problemas, por sus siglas en inglés) caerá de 500,000 millones de dólares este año a 20,000 millones en 2010 y continuará bajando a partir de ahí. También es plausible que los costos de las guerras en Irak y Afganistán caigan a 50,000 millones de dólares anuales.

Lo imposible es que Obama esté usando un truco que se deteriore con el tiempo, prometiendo que los gastos discrecionales en asuntos ajenos a la guerra (propuestas que requieren aprobación anual) aumentarán sólo 2.1% anual de 2012 a 2019. Esto no va a pasar. Obama está aumentando los gastos en esta categoría (educación, investigación médica, seguridad nacional) en un 9% en 2009 y 10% en 2010. "Es mucho más probable que esta categoría empate la tasa de crecimiento histórica de 6.5% anual", dijo Brian Riedl, economista de la conservadora Heritage Foundation. La GAO dice que estas cifras aumentarán 5% junto con el PIB.

Entre las cuestionables tenemos la iniciativa más importante de Obama: su plan de seguro de salud. En la solicitud de presupuesto para 2010, el presidente propone un fondo de reserva o pago por adelantado de 635,000 millones de dólares para la cobertura de salud a diez años. Esta cantidad no podría cubrir el gasto total del programa. Leonard Burman, jefe del Centro de Políticas de Impuestos (organismo no partidista) estima el costo total en 1.5 billones de dólares.

Obama planea obtener los pagos de dos fuentes: de la limitación de las deducciones de quienes ganan más (otro golpe para las personas con ingresos mayores a 250,000 dólares) y de exprimir el balance de Medicare para frenar visitas innecesarias al hospital y dar fin a los servicios del plan HMO (Organización del Mantenimiento de la Salud por sus siglas en inglés).

Una vez más, es probable que Obama pierda gran parte de los ingresos con los que contaba. La limitación de las deducciones ha provocado lo que parece ser una oposición fatal por parte del Congreso. Obama y Peter Orszag, su director de presupuesto, juran que el plan de salud no empeorará el déficit. "Estamos comprometidos con asegurar que la reforma del servicio de salud tiene un déficit neutro", como Orszag dijo a Fortune.

Esta reforma va mucho más allá de la campaña de proveer un seguro de salud universal. Orszag dijo que los costos desenfrenados de cuidado a la salud, sobre todo de Medicare "son los conductores más importantes de nuestro problema de derechos a largo plazo". Obama también cuenta con inversiones masivas en infraestructura para reducir los costos de salud mediante un registro electrónico, campañas de prevención y salud y una investigación que determine los tratamientos más efectivos. Es imposible predecir cuánto se ahorrará con estas iniciativas. La administración hace sus predicciones.

Aunque el IVA parece inevitable, la administración no está lista para atenderlo: "mientras estamos abiertos a ideas para financiar las reformas de seguro de salud con un déficit neutral, el IVA es una idea popular entre los expertos, pero ningún legislador lo ha considerado seriamente", como dijo Orszag. El problema es que el ingreso por impuestos no logrará esto. Cerrar el déficit de impuestos en 2019 sólo con la gente que gana más de 250,000 dólares requerirá ajustes de cerca del 60% en las tasas marginales de impuestos. El presupuesto ya exige su pago: en promedio, 30,000 dólares más al año que en 2008, con el golpe a las viviendas más grande, por encima de 500,000 dólares. La recaudación de impuestos de todos contribuyentes tampoco va a funcionar. Se requeriría un aumento del 55% por vivienda, una imposibilidad política. El otro nuevo ingreso es el impuesto en el seguro de salud laboral, pero eso sólo ayudaría pagar por un nuevo programa que proteja los que no están asegurados más que cerrar el déficit.

El IVA, por otro lado, indica que una gran cantidad de adquisiciones a una tasa relativamente baja (10% o 15%) podría generar los ingresos necesarios para pagar la agenda y el balance presupuestal de Obama. El IVA, que sería impuesto como un impuesto federal a las ventas, se paga junto con la cadena de producción por los mayoristas y minoristas. El costo se pasa a los consumidores con precios más altos. Para los demócratas, el problema con el IVA es que afecta a las clases media y baja, quienes usan una mayor porción de sus ingresos para comprar cosas en comparación con los ricos. Esto puede suavizarse si se exenta a la comida y a la ropa del IVA o aplicando descuentos a los propietarios de viviendas con sueldos más bajos. Pero la clase media será afectada pase lo que pase: "mucha más gente pagará y no podemos llegar a ese punto sin el IVA", como dijo Gale.

Esto nos remite de vuelta a Krugman y a Ryan: qué maravilla, otra vez están de acuerdo. En esta ocasión coinciden en que el IVA está por llegar. A Krugman le gusta la idea, aunque dice que la clase media pagará más: "probablemente habrá un impuesto sobre el valor agregado en nuestro futuro", dice. Ryan desprecia al IVA, pues lo ve como el inicio de fin del imperio estadounidense. "El IVA es definitivamente la trayectoria que Obama nos está imponiendo", lamenta Ryan. Él cree que el gran aumento en los gobiernos de Europa viene del dinero fácil que genera. Es un buen punto: no es el destino más deseado, y cuando los dos Pauls están de acuerdo, ten por seguro que las cosas van en esa dirección.

Continúa volatilidad en los mercados accionarios

Como mencionamos con anterioridad, la ausencia de cifras económicas relevantes ha mantenido con cierta apatía a los mercados accionarios, con especuladores aprovechando este sentimiento y que ha apoyado en cierta forma a la volatilidad observada en las plazas bursátiles. Así, mientras que en EUA los mercados accionarios presentaron descensos moderados, en México el IPC se mantuvo consolidado. Pese a esto, destaca que tanto en EUA como en México se observó un menor volumen de operación, que consideramos viene acompañado de la mayor incertidumbre en torno a la recuperación económica global (y en específico de EUA) tan esperada por los participantes del mercado. Y es que si bien es cierto que el libro Beige de la Fed mostró una moderación en la debilidad económica, aún se vislumbra algo lejana una recuperación, por lo menos hasta fines de este año.
Si bien la expectativa es que la cifra de ventas minoristas a publicarse en EUA poco antes de la apertura de los mercados en la sesión de hoy resulte favorable, consideramos que la incertidumbre imperará en la mente del inversionista, toda vez que aún carece de elementos suficientes para vislumbrar una pronta recuperación. Así, reiteramos conservar una estrategia defensiva y bien diversificada en el mercado de renta variable.

miércoles, 10 de junio de 2009

Mercado de Divisas

Durante la sesión de ayer el peso frente al dólar registró debilidad, activando la subasta de dólares. El tipo de cambio registró operación desde niveles de MXN$/ USD$13.3748 hasta los MXN$/USD$13.6138, cerrando en los MXN$/USD$13.6042. En una jornada carente de datos económicos en EUA el dólar presentó debilidad frente a varias divisas, como el yen, el real y el euro. Sin embargo, el peso frente al dólar registró una importante depreciación, al registrarse cotizaciones alrededor de los MXN$/ USD$13.60. En México el reporte de inflación no fue un factor que influyera, ya que se presentaron cifras en línea con lo esperado. Para el día de hoy esperamos un fortalecimiento del peso frente al dólar, ante la importante depreciación que se registró.
Mantenemos nuestras recomendaciones: Corto Plazo (Agresivos «Compra», Moderados «Compra», Conservadores «Compra») y para el Mediano Plazo (Agresivos «Compra», Moderados «Compra», Conservadores «Neutral»).

Mercado de Deuda

En una sesión carente de datos económicos relevantes, las tasas de los bonos en EUA mostraron un comportamiento errático. El reporte de los inventarios en EUA mostró una caída mayor a la esperada, evidenciando una desacumulación importante. Sin embargo, dicho dato no tuvo impacto sobre el mercado de deuda. El día de hoy se conocerá el reporte de la balanza comercial, finanzas públicas y se presentará el Libro Beige de la FED. Consideramos que la tasa del Bono a 10 años podría operar entre el +3.70% y el +3.90%.

Mercados accionarios aún sin definición

Si bien es cierto que se percibió cierto sesgo positivo en los mercados accionarios durante la jornada de ayer, éste aún fue tímido para considerarlo la continuidad de una racha alcista. Así, y en ausencia de cifras económicas relevantes, se percibió cierta apatía en los mercados accionarios. Y si bien es cierto que las plazas bursátiles estadunidenses presentaron movimientos mixtos, lo importante a destacar es que aún no se perfila una tendencia definida. Cabe mencionar que la cifra económica de más relevancia a publicarse esta semana en EUA es la de ventas al menudeo (el próximo jueves), lo que denota una semana floja y con mercados consolidados.
En México, el IPC también se mantiene en un periodo de consolidación, donde los 25,500 puntos continúan siendo un nivel importante que consideramos sería difícil de superar. Si bien es cierto que el dato de inflación de mayo resultó menos desfavorable, éste no fue un ingrediente suficiente para mantener el ánimo de los inversionistas. Como ya hemos anticipado con anterioridad, luce más factible continuar observando este tipo de desempeño, en lugar de la continuación del rally en el mercado accionario mexicano. Y es que si bien es cierto que aún se percibe cierto optimismo entre los participantes, el deterioro económico en México podría ser mayor a lo que actualmente se espera. Así, reiteramos mantener una estrategia defensiva y bien diversificada en el mercado de renta variable.

Fiat compra activos de Chrysler

Chrysler LLC completó el miércoles la venta de sus activos más importantes a un grupo liderado por la automotriz italiana Fiat SpA, resucitando a la empresa estadounidense de la quiebra.

La venta de activos completa una reorganización de Chrysler dirigida por el Gobierno del presidente Barack Obama.

Otras partes de la automotriz se mantendrán en quiebra para ser vendidas o cerradas.

La nueva compañía, conocida como Chrysler Group LLC, iniciará sus operaciones de inmediato, dijo la firma en un comunicado.

El presidente ejecutivo de Fiat, Sergio Marchionne, será el presidente ejecutivo de Chrysler. El ex jefe ejecutivo, Bob Nardelli, había dicho previamente que dejaría la compañía una vez que la venta se completara.

Chrysler recurrió a la bancarrota el 30 de abril e inició la protección el 1 de junio.

En Nueva York, obtuvo la aprobación de un tribunal de bancarrotas para reducir el número de concesionarios en 789, una decisión que molestó a un grupo de senadores.

GM pretende realizar un proceso de venta rápido que le permita salir como un fabricante de autos más pequeño en un plazo de 60 días, con propiedad mayoritaria del Gobierno.