Tras fusionarse con MMCinemas, del empresario Germán Larrea (y sumar 32% de participación de mercado), ella siguió a la cabeza de la compañía. Promete inaugurar 200 pantallas más en los próximos 18 meses.
En nuestro ranking, García Puig está después de Griselda Hernández, directora general de UPS México, quien ocupa el lugar 11.
En el 13 está Katia Calderón Brown, presidenta y directora general de GMAC mexicana.
Así, abrieron su primer complejo en la capital, pero en 1995 se atravesó la crisis económica. Trabajar en una compañía nueva y en medio de un caos económico obligó a Alma Rosa García a conocer mejor cada una de las áreas de Cinemex. No sólo programaba las películas, sino que le tocó llevar las copias a los cines y hasta atendió a los clientes detrás del mostrador, vendiendo palomitas.
“Es una mujer muy inteligente, sumamente inteligente”, dice Heyman, quien la contrató para Cinemex hace 14 años. “Tiene una habilidad especial para manejar números y resolver problemas, y una personalidad muy especial: es firme, fuerte”.
La compañía sobrevivió a la crisis y revolucionó el concepto de ir al cine. Impulsó el formato de multisalas y llenó de pantallas la capital del país. Alma Rosa García avanzó en el organigrama y en 1996 se hizo cargo, además, de la relación comercial con los estudios cinematográficos. Era también responsable de la publicidad de los complejos y de las películas que la empresa proyectaba.
Luego de 15 años en la compañía, García fue nombrada directora de la empresa en mayo de 2008, a la salida de Dávila. “No me sorprende, era de esperarse que llegara a este nivel”, comenta Heyman.
“Siempre ha sido muy inquieta, pero desde que está en puestos directivos, se ha vuelto aún más aguerrida”, dice María de la Gracia Puig de García, su madre. “Antes se vestía con ropa de colores, hoy sólo se viste de negro”.
Son ligas mayores y lo que está en juego es la rentabilidad de los accionistas. Además, nunca falta quien quiera aprovecharse de la diferencia de género para imponer sus condiciones. “Al principio era difícil, pero llega un momento en que tienes que decir ‘a mí no me va a afectar lo que me diga este güey’”, explica García.
En Cinemex, 48% de los 2,600 empleados son mujeres, pero a nivel directivo tienen poco lugar. García es la única mujer en la mayoría de las reuniones. “Trabajar entre puros hombres te obliga a ser más dura, más racional, a no dejarte”. Los problemas son casi siempre los mismos: si eres jefe, no hay horarios de trabajo. Y si eres mujer, no hay concesiones especiales. De hecho, existe un punto en contra: se debe trabajar más para ser reconocida igual que un hombre. En donde no ve diferencia por género es que hay que pagar un precio por escalar el organigrama. “A mí me costó un marido”, afirma.
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